Los Feriantes sin fiestas a la vista, sino se le da una solución.

 

Diego Nieto y su padre, José Manuel, junto al 'Saltamontes', una de las atracciones parada que tienen en una nave. / Luis Palomeque
Diego Nieto y su padre, José Manuel, junto al ‘Saltamontes’, una de las atracciones parada que tienen en una nave. 

La suspensión de los festejos patronales deja sin trabajo a un colectivo que tiene los negocios en cuarentena y las atracciones paradas

Con la temporada a punto de arrancar, las atracciones revisadas y recién pintadas, los seguros pagados, los camiones listos y la mercancía comprada, pero… sin ferias a la vista. Desde el pasado mes de octubre parados, sin ninguna actividad, con los negocios en cuarentena y las atracciones aparcadas. Así ha pillado a las familias de feriantes la crisis del Covid-19 que les ha dejado sin trabajo y sin ingresos. «Nosotros trabajamos prácticamente de marzo a octubre, la campaña es nuestra única fuente de ingresos y en base a esos siete meses de trabajo organizamos nuestra economía», cuenta Diego Nieto.

La suspensión de las fiestas patronales deja sin trabajo a un colectivo que pide a los ayuntamientos cántabros que estudien medidas que les permita reanudar la actividad porque «aquí todo el mundo vuelve a trabajar y a reabrir sus negocios y nosotros no sabemos en qué fase vamos a poder abrir».

Los feriantes no tienen más remedio que mantener sus negocios en cuarentena y dejar las atracciones y sus ‘roulottes’ recogidas en naves o aparcamientos. Diego, hijo de feriantes, no ve el momento de volver a trabajar mientras dedica el tiempo libre a poner a punto las atracciones que tiene paradas en una nave del polígono industrial de Barros, en Los Corrales. El calvario de estos profesionales en Cantabria empezó el pasado mes de marzo, con las fiestas de San José en El Astillero.

«Lo teníamos todo preparado, de hecho ya estábamos instalados en el recinto ferial del pueblo cuando tuvimos que desmontar todo y marcharnos a casa porque se decretó el estado de alarma», relata. Su padre, José Manuel Nieto Lugones, toda la vida dedicado a las fiestas, de pueblo en pueblo, desde San José en marzo hasta El Pilar en octubre, dice que «nunca nos hemos enfrentado a algo similar y el problema es que el resto de sectores van abriendo pero nosotros los feriantes nos estamos comiendo los ahorros y ahora hay que pasar la ITV de los vehículos, pagar los seguros de responsabilidad de las atracciones, no sé cómo vamos a vivir sin trabajar».

Nieto padre hace hincapié en que se trata de un sector «muy estacional». «Nosotros trabajamos ahora todo el verano a tope hasta el comienzo del otoño, con lo cual llevamos parados desde octubre pasado y si se suspenden todas las fiestas hasta el año próximo vamos a estar sin trabajar un año y medio», apunta y se pregunta: «¿Cómo vamos a vivir estando tanto tiempo sin trabajar?, con familias y niños pequeños al cargo, con hipotecas, alquileres…». Diego hace un llamamiento a los ayuntamientos para que tenga en cuenta el colectivo y «no suspendan las fiestas con dos meses de antelación porque cada semana van cambiando las cosas y se pueden adaptar algunas atracciones tomando las medidas de seguridad oportunas».

«Queremos trabajar»

 

 

Enrique Díaz, propietario de una pequeña atracción infantil, pide «una tregua» a las autoridades porque «somos muchas familias las que vivimos de esto en Cantabria». «Nosotros lo que queremos es trabajar, no queremos ayudas», subraya Enrique, quien añade que «estamos desde octubre sin ingresos pero pagando autónomos, seguros, contribuciones y a mucha gente que está en ERTE se le acaba ahora». Salvador, Francisco, Guzmán y Roberto también tenían previsto acudir a las fiestas patronales de la región. «Nuestras familias tienen que seguir comiendo y estamos en la estacada porque las suspensiones coinciden con fechas donde se factura el mayor volumen de negocio y con el que cubrimos una parte importante de gastos y pago de tributos», destaca Roberto Calderón.

Además entre su personal se dan distintas situaciones. Hay empresarios que tienen atracciones y son autónomos durante todo el año. Ellos tienen ahora mismo como único ingreso la ayuda de 600 euros que otorga el Estado a los autónomos mientras dure el estado de alarma. Pero, hay otros feriantes que solo se dan de alta durante la temporada porque no se pueden permitir seguir pagando autónomos sin tener ingresos varios meses y ahora se han quedado sin la ayuda estatal: «no van a meter dinero en casa hasta que no puedan volver a trabajar», dice Guzmán Antuña, que tiene un puesto de dulces y una atracción infantil.

A los ingresos que no están teniendo todas estas familias, se suman pérdidas económicas «porque para empezar la temporada tenemos que hacer un desembolso, comprar género, arreglar las atracciones, pagar seguros… Los meses de invierno los dedicamos a preparar todo, es cuando hacemos las inversiones para que esté todo listo para la temporada», concluyen

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