La noria se queda sola en un páramo

La noria es la única estructura que permanece intacta en el recinto.

La noria es la única estructura que permanece intacta en el recinto.

La noria parece más grande con Son Fusteret casi vacío. La Fira del Ram ya no es un parque de atracciones cerrado, es un descampado en el que se desmonta todo. Como si hubiera acabado pero con una sensación de malhumor que sobrevuela. Apenas quedan unas pocas atracciones en pie y restos de otras: los ejes rojos de los dos grandes tiovivos de los que se suspendía a gente a decenas de metros de altura, unos coches de choque.

En el recinto hay más camiones que personas. Tráilers de gran tamaño que esperan para llevarse lo que queda. Por el suelo aún se ven restos de las apenas dos semanas que pudo funcionar la Fira: latas de refresco y de cerveza, sobre todo. Pocos operarios salpicados aquí y allí y alguna muestra de la normalidad actual: una mujer que entra en el aparcamiento de al lado con bolsas de la compra de los supermercados más cercanos al recinto, un hombre que pasea por dentro de la explanada aparentemente sin una función fija y otro con un perro. La principal conexión con la realidad de estos días.